Las navieras ya ofertan en internet cruceros por Canarias a partir de noviembre

Aida Cruises retomará sus operaciones en Canarias y Baleares este otoño |  Intermediación

 

Los cruceros regresarán a las islas dentro de poco más de 15 días. Las autoridades autonómicas, junto a las Autoridades Portuarias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, han venido trabajando en las últimas semanas para que el retorno de esta actividad se ha posible. Ya se sabe que los buques vendrán con una ocupación máxima del 60% -no más de 1.500 pasajeros- y que sólo circularán, bajo un estricto protocolo anti-COVID, por los puertos canarios.

Fuentes de las consignatarias consultadas por esta Redacción han apuntado a que tan sólo se está a la espera de la obtención de una autorización formal del Gobierno de Canarias para retomar el trasiego de navíos de ocio. Inicialmente, serán dos los buques que operen, con rutas semanales y bases fijadas en el Puerto de La Luz y de Santa Cruz de Tenerife y una duración media de ocho días por ruta.

A los pasajeros se les exigiría la realización de una prueba PCR con resultado negativo, que no podría tener una antigüedad superior a las 72 horas en el momento del embarque, y con ellos se pactaría el acceso a excursiones en cada una de las escalas siempre formando parte de grupos burbuja y con todas las medidas preventivas posibles.

En principio, la oferta estaría copada por el mercado alemán a través de TUI, que ya tendría previsto operar con dos cruceros. De hecho, a través de internet ya es posible acceder a rutas que tienen fijado su comienzo entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre y con precios sensiblemente más baratos que en temporadas anteriores.

Los hay con el punto de partida en Francia e Italia, acabando en Canarias y por un importe de 1.149 euros con 13 días de travesía y también los que contemplan un circuito netamente insular, con escalas en todo el archipiélago en ocho días y un importe de 2.141 euros al ofrecer mayores prestaciones que el anterior.

Las autoridades canarias confían en que las pruebas practicadas en el circuito griego sirvan como banco de experiencias para pulir posibles fallos en el protocolo pergeñado para Canarias. Una de las cuestiones que ya se han abordado es la de contar con residencias en las islas en el caso de que se registre algún positivo a bordo y este tenga que permanecer aislado por un largo tiempo.