La Casa de los Coroneles se llena de color en su reapertura con las propuestas de 19 creadoras

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Publicado; 07 Julio 2020 A las; 15:08

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La Casa de los Coroneles, La Oliva, Fuerteventura, retoma su actividad con la apertura de sus salas al público, manteniendo la programación de las exposiciones previstas hasta la declaración del estado de alarma. La reapertura de estos espacios se ha llevado a cabo con plenas garantías para la seguridad de trabajadores y usuarios, aplicando los protocolos que marca Salud Pública.

Este emblemático espacio presenta las propuestas de 19 creadoras. Se trata de dos muestras, la colectiva Del Tejido al Bordado Subversivo: una nueva mirada al arte textil, comisariada por Verónica Silva, en la que participan 18 firmas; y Still -Life, individual de Adela Picón, con 14 fotografías que reflejan la mirada intimista de la autora, en diálogo con proyecciones en las que los motivos florales y coloridos dominan el escenario. Las exposiciones se podrán visitar del 7 de julio al 18 de septiembre.

La apertura de la Casa de los Coroneles, tras el estado de alarma y la puesta en marcha de las máximas medidas de prevención recomendadas. contó con la presencia del viceconsejero de Cultura y del director general del área, Juan Márquez y Rubén Pérez Castellano, respectivamente, quienes completaron su presencia en la isla con diversas reuniones que tienen como punto de mira la potenciación de este inmueble, como dinamizador cultural de La Oliva y de la isla de Fuerteventura.

Programación de las salas de exposiciones

La colectiva Del Tejido al Bordado Subversivo: una nueva mirada al arte textil nos adentra en un recorrido dividido en cuatro espacios: Vaginas-feminismo, Placer- Dolor, Ecofeminismo y Feminismo Decolonial, planteando una reflexión sobre la voz femenina y su empoderamiento a través de tejidos, bordados, instalaciones, vídeos y pinturas realizados por este colectivo, reuniendo un total de 31 piezas.

Según su comisaria, Verónica Silva, “el mito de Progne y Filomela ha pasado a la historia como el estandarte revelador de la fuerza comunicativa del bordado. Mientras bordan en colectividad, las mujeres hablan, sus diálogos van quedando entre puntada y puntada; construyendo un reclamo de equidad en una sociedad patriarcal”. Como ya lo hizo Judy Chicago al reivindicar el tejido, bordado y costura, como técnicas artísticas, el colectivo Tejedoras Subversivas en Fuerteventura recupera éstas prácticas y materiales de lo doméstico para trasladarlo a lo público, permitiendo su visibilidad. El colectivo, enfundado en agujas, hilos y telas, aborda la fina línea que reivindica una nueva lectura a los actuales sistemas de valores patriarcales en contextos sociales, políticos y económicos.

El espacio artístico de esta propuesta pretende que sus participantes se piensen a nivel grupal, en voz de mujer, para favorecer así el empoderamiento colectivo. Al compartir poco a poco, las mujeres unen lo individual con lo grupal; permitiendo de este modo el fluir de pensamientos, palabras y emociones. Este acto de verse reflejada en otras mujeres es en gran medida terapéutico y empoderador. “Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que tejer, coser y bordar no son meras ocurrencias. Tanto en las manifestaciones de mujeres alrededor del mundo como en las piezas de Chicago y Amer, la técnica pasó de femenina a feminista, de lo privado a lo público, de un quehacer decorativo a una práctica artística”, comenta la comisaria.

El bordado y el tejido están revestidos de una utilidad trascendente: provocan placer cuando todo indica que deberíamos sufrir al realizarlos, ahí su potencia. “Lo mismo con el feminismo, cuando deberíamos ser funcionales al patriarcado y al mercado, las mujeres nos organizamos para disfrutar y dar un vuelco epistémico a éstas técnicas ancestrales”, concluye Silva.

Still – Life es el nombre que recibe el conjunto de 14 fotografías realizadas por la artista Adela Picón, que reflejan la mirada intimista de la autora a través de retratos en estudio donde los protagonistas, muestran un diálogo con proyecciones en las que los motivos florales y coloridos dominan el escenario. “Miles de plantas y paisajes, formas y colores inmortalizados en diapositivas dormían en el voluminoso archivo de una vecina suya hasta que, tras heredar esa materia prima, Adela Picón decidió “reciclarlas“, darles una nueva vida, ponerlas en escena.